Amate Vos Mismo

Historia detrás de Amate

Soy Kimberly Araya, fundadora de Amate. En el 2017, por ahí de Marzo, empecé a atravesar por un trastorno de la alimentación. Una situación en la que jamás me hubiera imaginado estar. Junto con una enorme restricción de alimentos y mucho ejercicio, tenía una gran obsesión por verme como la sociedad ha querido enseñarnos que tienen que verse nuestros cuerpos. Todo esto sin pensar en el daño que me estaba provocando.

Pasó aproximadamente un año desde que todo esto comenzó y ya estaba logrando lo que quería: cada vez verme más delgada, pero estando muy infeliz, sin poder salir con mi familia y amigos a comer afuera, alejándome de todo el mundo y queriendo comer solo lo que yo sabía cuántas calorías tenía. Además, pensando que si faltaba un día al gimnasio o a nadar ya me iba a engordar 10 kilos.

Tras un año de estar atrapada en esta camisa de fuerza, mi período menstrual desapareció… Pasó el primer mes, el segundo y hasta 8 meses sin tener mi periodo. Esto fue alarmante para mí, y fue en ese momento en el que me di cuenta de que algo andaba muy mal, que no era feliz y que estaba poniendo en juego mi salud. Mi mamá se enteró que no estaba menstruando y me pregunto qué pasaba; yo le dije que no sabía pero qué iba a ir a un especialista. Fui a la ginecóloga pero no le conté que yo casi no comía, ni nada de lo que estaba atravesando. Ella me dijo que seguramente tenía algún problema hormonal, y me envió mucho exámenes. Pero yo era consciente luego de mucho leer e investigar que no tenía nada que ver con lo que ella me dijo. Yo estaba segura de que era a raíz de mis acciones… Leí que para recuperar la menstruación debía empezar a comer más y detener un poco el ejercicio, siempre seguir moviéndome pero sin tanta intensidad. Y bueno, como verdaderamente tenía mucho miedo de estar enferma, decidí comenzar a comer un poco más y hacer los cambios necesarios.

Pasaron unos meses y caí muchas veces, muchas. Cada vez pensaba más que no iba a salir de ahí nunca.

Un diciembre tome la decisión de hablarlo con alguien por primera vez… ese alguien fue mi tía. Yo le comenté lo que había estado haciendo, que estaba vomitando constantemente, básicamente que me odiaba mucho, que no soportaba verme a un espejo sin ofenderme y sin solo encontrarme defectos. Ella junto con mi padre, quien fue a la segunda persona que le conté, me ayudaron a encontrar a un psicólogo para que me ayudara a salir de esto…

Fui mes a mes al psicólogo, aveces cada 15 días, y junto una nutricionista me ayudaron bastante. Yo estaba muy orgullosa de mí a ratos por el gran paso que había dado, contarlo y aceptar que tenía un trastorno. Y sí, aún en ese momento no me sentía sana, y sí, aún seguía maltratándome yo misma con pensamientos súper negativos, aún no llegaba a convencerme de que me amaba, pero al menos ya había aceptado que necesitaba ayuda y me estaban ayudando.

Pasados 7 meses de terapia y un trabajo muy fuerte, decidí dejar de ir al psicólogo y seguir yo solita con tal de que mi familia dejara de gastar tanto dinero, pero yo no les dije que esa era la razón, lo cual no estuvo nada nada bien. Y al principio me sentía fuerte, pero luego volví a caer muy abajo, caí más abajo aún y me sentí más mal que nunca… Fueron 5 meses así, y entonces volví a pedir ayuda, entendí que no era algo que podía resolver sola y que es un largo largo proceso. Pero quería encontrar una forma de yo poderme pagar cada terapia, ya que éstas tenían que ser semanales. Y así fue como nació Amate.

Ahora, al estar tan ocupada y tener terapias semanales, he logrado cada día sentirme mejor y poderme ver al espejo sin odio, sino más bien con amor, aceptando que no tengo ni debo tener un cuerpo perfecto, dándome cuenta de que uno de los amores más grandes y que más ayudan es el amor propio, sin este es imposible avanzar.

Ahora hago ejercicio, como saludable, pero sin obsesiones, si no puedo un día alguna de las dos, pues me relajo… Uso el ejercicio para celebrar que me puedo mover y la comida para tener energía para hacerlo.

Decidí contarlo, hace mucho nunca pensaba que podría. Ahora me siento lista para hacerlo. Además, las tantas historias similares se leí, fueron de grandísima ayuda.

Yo sé que muchas chicas atraviesan este tipo de enfermedades, y es tan fácil ocultarlas. Pero mi mayor consejo es que lo hablés y que pidás ayuda.

El amor propio es la más linda forma de honrar la vida. Yo ahora me amo. Amate vos también! Lo más que podás!

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